miércoles, 30 de noviembre de 2011

For Export: Lo que el alcohol se llevó


Los grandes futbolistas suelen estar en boca de todos. Principalmente por sus virtudes, únicas y dignas que los enaltecen aún más. El caso de George Best, claro está, siguió esa línea, pero se cruzó con un problema: el alcohol. Si bien su carrera siempre fue destacada por el espectáculo que brindaba en cada partido, hubo motivos extra deportivos que también generaron repercusión. Incluso, y pese a esto, se dijo que Pelé lo nombró como el mejor jugador que había visto.

Una buena pregunta, haciendo hincapié en su carrera profesional, hubiese sido: “¿Y qué habría pasado si...? Tal reflexión, acompañada de su turbulenta vida, puede ofrecer más de una hipótesis. Es que, ¿Cómo habría continuado el talento que se marchó del United, y del fútbol, con tan sólo 27 años? Varias son las incertidumbres, pocas las respuestas certeras. El hecho de que se haya hecho famoso tanto por sus deslumbrantes actuaciones como por sus excesos fuera del campo, podría simplificar algunas cuestiones.

Años mas tarde, el jugador disparó: “Nací con un gran talento y, a veces, eso viene acompañado de una vena destructiva. De la misma forma en que quería pasar por encima a cualquiera que se me colocara por delante cuando jugaba, tenía que superar a quien se me pusiera delante cuando salía a divertirme por ahí”. Más allá de eso, cabe destacar que, tiempo antes de que se convirtiera en el primer futbolista en ocupar las tapas de las revistas (lo que lo catalogó como “el quinto Beatle”), el primer amor de Best fue el fútbol.

De hecho, cuando era joven, se caracterizó por portar un carácter enfermizo en relación con el fútbol. No era disparatado verlo jugar con un botín en su pie derecho y un zapato en su izquierdo. El motivo, claro está, era mejorar la destreza. Y así fue como la práctica lo perfeccionó. Bob Bishop, un eterno ojeador del Manchester United, cuando lo vio quedó anonadado. Fue en un partido entre juveniles, donde la figura de Best lo deslumbró. A tal punto de que llamó al entrenador Matt Busby para dejarle un mensaje claro y conciso: “Te encontré un genio”

Arribó al United en 1961 y, dos años más tarde, debutó ante West Bromwich Albion tras cumplir 17 años. Talento innato y estilo eran las palabras que lo describían en diarios y anuncios de Inglaterra. Las que también fueron de la mano junto con Best durante toda su carrera. Con Bobby Charlton y Denis Law, conformó un tridente ofensivo que le permitió al Manchester hegemonizar Europa. El momento culmine fue en 1968 cuando obtuvo la Champions League y, a su vez, el Balón de Oro.


Lamentablemente, esa posición distinguida y liderazgo obtenido lo llevaron a protagonizar el principio de su fin. Se sumergió en el mundo de los negocios, abriendo clubes nocturnos y tiendas de moda, lo que lo llevó a su lado más oculto: la bebida. El detonante fue una recaída con Tommy Docherty como entrenador. A sus 27 años, Best se retiró del fútbol.

“George era único, el mayor talento que nuestro fútbol generó. En Old Trafford consideran que tenía unos tobillos extraordinariamente flexibles. ¿Recuerdan cómo era capaz de hacer esos giros de 180 grados, esas medias vueltas, simplemente girándo sobre sus tobillos? Además de causar dolores de cabeza a los defensores, eso le servía para evitar las lesiones, porque nunca estaba quieto como para que los contrarios le hiciesen daño”, explicó Ferguson.

jueves, 24 de noviembre de 2011

"A George Best le gustaba la joda y era su filosofía de vida"

En busca de material que permita entrar en detalle a la década de 1960, se recurrió a un periodista de reconocida trayectoria. Oscar Barnade, redactor de la sección Deportes de Clarín, que a su vez es especialista en historia y estadísticas, fue consultado, en especial, por la serie entre Estudiantes de la Plata y Manchester United por la Intercontinental de 1968. A su vez, brindó su opinión respecto a jugadores históricos y a Sir Alex Ferguson, del que citó: “Su campo de batalla es el vestuario”


-¿Por qué creés que Manchester perdió aquella serie?
- Por el equipo que tenía en frente, sin dudas. Estudiantes venía de logros importantes en los campeonatos domésticos, consagrándose en el Metropolitano de 1967. A su vez, en ese año, salió subcampeón del Nacional y, en 1968, del Metro. Tal regularidad la enalteció obteniendo la Copa Libertadores de 1968. Sólo restaba confirmarlo en la Intercontinental de ese año. Y vaya que lo hizo.


-¿Con qué clase de rival se encontró?
- A grandes rasgos con uno que no te dejaba jugar. Un equipo conformado con jugadores que sabían lo que querían. Ni hablar del entrenador que los dirigía: un enfermo, en el buen sentido de la palabra. Osvaldo Zubeldía los convenció de que no era imposible vencerlos y lo lograron.


-Sin embargo el United era prácticamente una selección.
- Exacto, pero allí eran sólo dos partidos. Un mal encuentro podría dejarte con las manos vacías. Si bien no sucedió eso, al Manchester lo sorprendió la actitud que tuvo el conjunto platense.


-¿Esto afectó al orgullo inglés?
- Sin dudas. Por esos momentos había una rivalidad enorme entre Argentina e Inglaterra. Todo debido a aquel encuentro por los cuartos de final del Mundial de 1966, donde los ingleses nos dejaron afuera tras un partido polémico. En relación a esto, días previos a la final se vivía un clima tenso. Ellos aducían que en la Bombonera iban a sentir presión, que luego jamás existió.


- En esa serie se enfrentaron jugadores de enorme calidad.
- ¡Y vaya que jugadores! Bobby Charlton, Denis Law, George Best, Juan Ramón Verón, Carlos Pachamé, Felipe Ribaudo. Son tantos que se me olvidan muchos. En general fue una final como pocas, donde los jugadores brillaban por si mismos. No solo por la calidad individual, sino también por el juego colectivo. Hay quienes indicaban que Estudiantes jugaba sucio, criterio que no comparto ya que de esa manera obtuvieron grandes logros.


-¿Qué jugador era Charlton?
- Un cerebral, un patrón del campo. Podía marcar y atacar bien, algo que, salvando las distancias, hacía Fernando Redondo. Si bien siempre fue un delantero neto, retrasó su posición para convertirse en un falso diez. Lo colocaban delante del mediocampista central (5) sin ser enganche, entonces, gracias a su panorama, aprovechaba a los volantes punteros del fútbol inglés. Hace poco vino a la argentina, lo ves y está igual con mucho menos pelo y un par de canas. Es increíble.


-¿Y George Best?
- El distinto. Un rebelde dentro de la cancha. Era de esos tipos que tienen todo el talento encima, pero por alguna u otra razón no tenían la magnitud que debían tener. Se lo puede resumir como el jugador que todos queremos ser: indisciplinado pero con enormes virtudes. Lo triste era su enfermedad. A lo travieso que era había que agregarle los serios problemas con el alcohol. Le gustaba la joda y era su filosofía de vida. Como René Housemann o Garrincha, entre otros. Un crack con inconvenientes.


-El 5 de este mes se cumplieron 25 años de la llegada de Ferguson al Manchester, ¿Qué opinión merece?
-Es todo una vorágine. El tipo demostró que el United está por encima de todo. Revalidó que tiene la capacidad de dirigir a un club como es el inglés y cuando tenía inconvenientes con un jugador no le temblaba el pulso para que se vaya. Además es una persona culta, que se nota que lo respetan propios y ajenos. Por su manera de ver el fútbol, entrenar y pensar ideológicamente. Toda la vida fue laborista en un país muy conservador. Siempre defendió sus ideales y, a su vez, las trasladó al campo de batalla: el vestuario.


-¿Coincidís en que le hagan un homenaje?
-Por supuesto. Es algo merecido y, en esa línea, la parte envidiable de la flema inglesa. Es el respeto por los años, el trabajo, la apuesta por el futuro. Después tiene un montón de cosas criticables, pero de que es un pregonador no hay dudas. El único que lo superó es Guy Roux con 44 años en el Auxerre. Pero son casos únicos que rara vez se vuelvan a repetir.






 Oscar Barnade opina sobre George Best by GomezKevin 


 Oscar Barnade y su visión sobre Ferguson by GomezKevin 

El respeto ante todo


Encuentro de primer nivel. Clásico de la ciudad. Condimentos para que ambos ganen sobraban. Primero, por la importancia que implica ganar el derby. Luego por los matizes con los que contrastaban el momento de disputarse el encuentro en 2008: el United, engrosar su diferencia en la tabla con su inmediato perseguidor, mientras que el City buscar la chance de ingresar a las copas. Los Manchester se enfrentaban y, lo principal, fue momentos antes de comenzar el cotejo: la conmemoración del 50º aniversario de la tragedia de Munich en 1958.

Las notas indicarán que los celestes ganaron por 2-1. Otras dirán que los Red Devils, en ese momento, perdieron la chance de aumentar su diferencia. Lo cierto es que, dejando de lado el resultado, una ceremonia unió a toda la ciudad. Figuras de primer nivel, celebridades reconocidas en todo el mundo y ex jugadores profesionales dijeron presente. Sven Goran Eriksson, Sir Alex Ferguson, Bobby Charlton, entre otros, fueron los destacados. La hora pactada para que comience el encuentro era a las 15:10. Es que, claro está, coincidió con el tiempo previsto para la ceremonia.

El momento cumbre fue a las 15:04, horario en el que también cayó el avión. El árbitro, director de orquesta, dio el pitazo y, a partir de allí, no se escuchó nada más. El silencio se apoderó de la escena y la ciudad. Los simpatizantes de ambos clubes, al compás de las bufandas al cielo, ejercieron su reconocimiento. Seis fueron los tiros que lograron escucharse. Bobby Charlton, histórico goleador del United que sobrevivió a la tragedia, inmerso en el dolor, hizo lo imposible por no tener lágrimas en sus ojos. Cosa que no logró.

La rivalidad, la pica, la bronca, etc, son términos muy utilizados en la jerga del fútbol. Los apuntados, en este caso en Inglaterra, son los hinchas ingleses. Eric Cantoná corregiría este término al estilo de tildarlos como “hooligans”. Ellos, también mencionados como el “cáncer” de las canchas, tienen, a su vez, un lado oculto. Lo llamativo (o no) es que, debido a una causa extradeporiva, suelen haber momentos en los cuales ambas parcialidades se unen por una misma causa. Por supuesto buena. Eso fue lo que sucedió en Old Trafford. Un gesto para aplaudir.




Liverpool y su inexplicable hegemonía


La novela 1984, escrita por George Orwell, cuenta una historia en la que el gobierno totalitario, comandado por El Gran hermano, es la autoridad principal que ejerce su hegemonía. La población, en tanto, no tiene la posibilidad de hacer frente a esto y debe, por lógica, agachar la cabeza y aceptar órdenes. En relación a esto, el club inglés Liverpool, eterno rival del Manchester United, se encargó de popularizar y otorgar una abreviación a los red devils. Si bien no parece tan significativa, termina siendolo por la dimensión que genera.

 La palabra es “Man U”. ¿Por qué Man U? Muchos imaginarán que se debe a la disminución de caracteres al abreviar Manchester United. Podría tener cierta lógica, pero termina careciendo de sentido. El verdadero significado pasa por lo sucedido en la tragedia de Munich en 1958. Allí, el avión, que trasladaba al conjunto inglés de regreso tras un partido en Serbia, falló al ganar altura y se estrelló con una casa. Tal hecho provocó la muerte de ocho jugadores del plantel profesional. Algunos de los sobrevivientes fueron Bobby Charlton y Matt Busby, entre otros. Sorpresivamente, ese desastre trajo consigo las cargadas del conjunto de Anfield.


Años posteriores al accidente, Liverpool comenzó a cantar: “Man U, Man U, went on a plane” (Iba en un avión). “Man U, Man U, never came back again” (nunca regresó de nuevo). A su vez, Leeds United, también comenzó a corearlo. Sin explicaciones al respecto, cada club que se enfrentaba con los de Old Trafford no perdía la oportunidad y aprovechaba para cargarlos. Sin embargo, el equipo de Anfield no se conformó y fue por más: “Man U Never Intended Coming Home” (no estuvieron destinados a volver a casa). Si se examina la letra inicial de cada palabra en inglés, puede observarse la formación de la palabra Munich.

Incluso, el totalitarismo ejercido por Liverpool llegó hasta los clubes del ascenso inglés. Tal fue la magnitud que hasta el West Bromwich Albion creó una canción en la que hablaban pestes de Duncan Edwards, uno de los jugadores fallecidos en el accidente. Cuesta creer como una tragedia puede tomarse tan a la ligera, más aún sabiendo que murieron otras personas entre las que no figuraban jugadores del United.

Manchester United también es llamado ''United'', ''Man United'', ''Man Utd'', ''MUFC'' o ''Red Devils''. La real abreviatura de la palabra es ''Utd''. Es por esto que, tanto en la página oficial como en los simpatizantes del club, se busca la forma de evitar pronunciar esa abreviación. No habrá que permitir que lo llamen de esa manera, pero por sobre todo no olvidar que murió gran parte de la generación de los “Busby babes”.

El polifuncional

George Clarence Hilditch, más conocido como “Lal”, fue un jugador y técnico de fútbol inglés que, entre sus principales logros, se destacó por su desempeño en el Manchester United. Llegó como un jugador más, pero su influencia y carisma dentro del equipo lo convirtieron en símbolo del club. En plenos conflictos internos, ante el despido del director técnico John Chapman, aceptó la propuesta de su presidente para convertirse en el entrenador del plantel. Lo llamativo fue que no lo hizo desde la línea de cal para afuera, sino que realizó una polifunción: se convirtió en el manager y, a su vez, continuó con su carrera futbolística. Así, los diablos rojos por primera vez tenían un técnico-jugador.

Nació en Hartford, Inglaterra. Debido a su carácter introvertido siempre le costó adaptarse a la rutina del fútbol. Cuando logró vencer esa flaqueza, gracias a su padre, obtuvo una prueba en el Albion Witton, ubicado en la ciudad de Norwitch. Sus buenas condiciones como delantero le permitieron quedarse en el club y comenzar a formar su carrera. Con 21 años y en plena Guerra Mundial, arribó al Manchester en enero de 1916, proveniente de otro equipo de la misma ciudad, Altrincham.

Debió esperar tres años para validar su incorporación al club. Su debut oficial, debido al conflicto bélico, se retrasó hasta el 30 de agosto de 1919. Ese día, su equipo y Derby County igualaron en un tanto. A medida que avanzó el tiempo, retrasó su posición en la cancha para convertirse en un mediocampista creativo, función que hoy cumplen los números cinco de cada equipo. Se lo conoció por ser un caballero dentro de un campo de juego, en donde evitaba el juego brusco que, en aquél momento, era una constante en Inglaterra.

En 1926, aquél hombre tímido al que le costó familiarizarse con el fútbol tomó una decisión que, en la actualidad, podría ser polémica. La confirmación de su nuevo cargo, por parte del presidente del club, no fue bien vista por los jugadores. Creían que, al tener la decisión final sobre el plantel, probablemente decidiera auto colocarse para jugar de arranque. En esa temporada (1926-1927) jugó 19 partidos por competiciones locales, cuando anteriormente promediaba 35 encuentros. Descartada esa hipótesis, los futbolistas comenzaron a adaptarse a la idea de Lal y encararon la nueva temporada.

Si bien los resultados no fueron buenos, la experiencia le sirvió para fortalecer sus pensamientos y dejar en el olvido su antigua timidez. Por esos tiempos el Manchester no tenía una categoría fija ni era el gigante que es en la actualidad, por lo tanto no era raro que descendiera y subiera al año siguiente. Estuvo a cargo del equipo durante una temporada en la que dejó al equipo en la decimoquinta posición con 40 puntos (13 partidos ganados, 14 empatados y 15 perdidos). Su reemplazante fue Herbert Barmlett, que se hizo cargo del plantel en abril de 1927 y, de esta manera, Lal volvía a ser sólo jugador.

Se retiró como futbolista el 30 de enero de 1932, ante el estadio Old Trafford repleto. Jugó 322 partidos por competencias locales y marcó siete goles.  Mas allá de no haber obtenido ningún título en sus 16 años en el club, se lo recuerda por haberse convertido en el primer y único entrenador-jugador de la historia. Con 36 años y la cinco en la espalda, se alejó de las canchas un personaje anecdótico en la historia del Manchester United. Falleció el 31 de octubre de 1977 a los 83 años.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

For Export: El talento que no brilló

 


Los futbolistas, en muchos casos, tienden a ser reconocidos una vez que su carrera está en pleno apogeo. Una edad modelo, en referencia al ejemplo citado, sería a partir de los 23 años. La excepción a la regla, claro está, la generan aquellos deportistas dotados en todo sentido. Por virtud propia, habilidad innata o elegancia dentro de un campo de juego. El caso de Juan Sebastián Verón tiene ingredientes de las dos opciones: se fue joven de Estudiantes a Boca y encontró su plenitud a partir de los 22 años.

Sir Alex Ferguson, varias veces, fue acusado de comprar a Verón sin tener en claro en que posición lo iba a utilizar, lo cual, en su momento, pareció injusto. Más allá de haber obtenido la Copa de Campeones dos años antes de la contratación de la Brujita, el entrenador quería que su equipo sea más equilibrado y con la pausa que le identifique un plan de juego. Si bien sería erróneo mencionar que el United había ganado de suerte la Champions de 1999, es cierto que no la obtuvo imponiendo un estilo único y dominador como demandan los grandes equipos.

“En la fase de grupos de la Champions 2000 tuvimos varios problemas. Teníamos un estilo de juego 4-4-2 y desaprovechábamos, por completo, la tarea de los volantes por las bandas. Los jugadores se cansaban fácilmente y tuvimos que buscar una alternativa. Y Verón era la solución”. De esta manera, el entrenador buscaba rellenar la mitad de la cancha para evitar el agotamiento de sus futbolistas. A su vez, equilibrar el mediocampo con un deportista de las características de la Brujita que permiten ganar panorama y posesión en el campo de juego.

Estaba todo dicho para que Verón sea el remedio de la enfermedad: una figura que permita sostener el ritmo en el mediocampo. Sin embargo, el United no estaba preparado para cambiar su estilo y la Brujita no estuvo a la altura de las circunstancias. Parte del problema fue lo que se pagó por el argentino: 45 millones de euros. Por esa cifra, lógicamente, el rendimiento del volante debió haber sido brillante para que el pase justifique a los ojos de los hinchas y periodistas. No fue así y su sutileza no fue apreciada como merecía.

Un problema fue Roy Keane. El capitán imponía respeto y por lógica era el cinco del United. Verón, dueño natal de esa posición, se vio obligado a adelantarse unos metros relegando espacios. Incluso se lo veía recostado por la derecha, con menos contacto con la pelota. A pesar de eso, supo completar partidos correctos por competiciones europeas. Allí el equipo tenía un juego más pensativo y él, ante la ausencia del irlandés, se ubicaba en el sector que más prefería. Como no se destacaba en la Premier League, la Brujita se vio obligada a desembarcar en otro equipo. Y ese fue Chelsea.

Su precio lo catalogó de elite. Su traspaso se lo consideró similar al de Zinedine Zidane, aunque por un precio más modesto. La pálida imagen que dejó junto con su selección en el Mundial de 2002, en gran medida, fue la causante de su mal adaptación. Sin ir más lejos, su actualidad lo colocaba dentro de los tres argentinos con mejor presente. Eso no se vio reflejado y su paso por el conjunto inglés dejó más penas que glorias. Tal vez su rechazo a la millonaria oferta que le hizo el Manchester City en 2010, haya sido visto con buenos ojos por los red devils. Pero solo queda en eso.



De la tragedia al éxito


Sobre su fútbol, poco se le puede reprochar. Su estilo y presencia de juego puede resumirse en una palabra: elegancia. Sin ir más lejos se lo considera una leyenda viviente dentro del ambiente inglés, principalmente en el Manchester United, club donde supo conocer la gloria. Es que, Sir Bobby Charlton, de quién se hace mención, es uno de los grandes delanteros que brindó Inglaterra.

Ese bebé que vio por primera vez el mundo en 1937, es el mismo que obtuvo el rótulo de mejor jugador inglés del siglo XX. Comenzó a demostrar sus virtudes por la banda izquierda. Luego, a medida que avanzó su carrera, fue retrasando su posición pero siempre con intenciones ofensivas. Allí dejó en claro que lo suyo no era la fuerza ni la velocidad, sino que todo surgía por la cabeza y lo manifestaba con sus pies. Además de demostrar su talento fue uno de los pocos que jamás reprocho la actuación de un árbitro, acción que le otorgó el respeto de sus rivales. Entre ellos un tal Franz Beckenbauer, al cual enfrentó en la final del Mundial 1966 y que declaró: “Inglaterra ganó porque el jugó un poco mejor que yo”.


Nombrar a Bobby Charlton invita, indirectamente, a repasar lo sucedido en la tragedia de Munich 1958. El 6 de febrero de ese año, el United regresaba de disputar un partido por la Liga de Campeones ante Estrella Roja de Belgrado. Ya en el aeropuerto de Serbia, el capitán del avión James Thain realizó dos intentos invanos de despegue. Al tercero, el aeroplano falló al ganar la altura adecuada y se estrelló con una casa, en la que no se encontraba nadie. Bobby y el entrenador Matt Busby, entre otros, lograron salvarse. Pero ocho jugadores del equipo no pudieron lograrlo y fallecieron. En relación a esto, el delantero aclaró: “No sabía en qué lugar me encontraba. Todavía estaba en mi asiento, que de alguna manera se había desprendido del piso del avión. Creí que acababa de cerrar los ojos. Harry Gregg y Bill Foulkes (futbolistas) me dijeron después que había estado inconsciente durante un cuarto de hora”


La inteligencia, su gran secreto, fue la que le permitió brindar pases milimétricos así como también ubicarse de la mejor manera en un campo de juego. Tales rasgos son los que le permitieron consagrarse como el máximo goleador en la historia del Manchester United. Sin dudas que, de no haber ocurrido el accidente de 1958, su cuenta sería aún más temible. No sólo por el hecho de la recuperación y rehabilitación del episodio, sino por lo que aconteció luego. De la mano del club, ganó tres Premier League, una FA Cup y una Liga de Campeones. Es por esto, y con la obtención del Campeonato Mundial de 1966, que la FIFA lo nombró como el mejor jugador inglés de todos los tiempos. Incluso se lo agregó al lote de los mejores futbolistas europeos del siglo XX.

Bobby Charlton es una leyenda en el Manchester United. En la actualidad siempre se lo ve sentado en su asiento del Old Trafford. Casualmente apodado “Teatro de los sueños” por él. Pasó momentos tristes y, a su vez, de absoluta gloria. Entregó su alma y vida a los red devils. Es difícil creer como un futbolista, tras el accidente de Munich, pudo recuperarse y lograr lo que conquistó. A pesar de todas las adversidades siguió adelante. Y si hay alguien que pasó por situaciones complicadas fue él.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

For Export: The king Cantoná



El fútbol, claro está, es un juego que mueve multitudes. No sólo por la simpatía hacia un club particular, sino también por la vorágine que genera. Grandes jugadores como Maradona, Pelé o Cruyff, entre otros, son considerados los mejores en su deporte. Sin embargo, hay otros que, a base de sacrificio y sin negar su posible talento, emiten similares sentimientos. Es por eso que hoy damos a conocer el For Export de esta semana. El elegido es Eric Cantoná.

El francés siempre fue distinto. Por su innegable talento. Por su brutal sinceridad. Por sus increíbles actitudes. No tuvo la clase de Zidane ni el toque de Platini, pero logró algo que lo enaltece: dejar el corazón en cada encuentro. Se hizo conocido por su desempeño en Manchester United. Pero más aún con aquella patada que le brindó, según él, a un hooligan que no paraba de insultarlo. La agresión no le salió barata: nueve meses de suspensión y dos semanas de prisión, que luego fueron reemplazadas por 120 horas de servicio comunitario.

En el United lo recuerdan como el mejor jugador del siglo XX. Discusiones con técnicos le impidieron disputar un Mundial. Su conducta, bastante conocida, fue la responsable. Ya retirado probó suerte como actor. Y no le fue mal. “Buscando a Eric” se llamó su último film. Allí se interpreta a sí mismo, cuando todavía era jugador del Manchester.

“En esta película yo soy el Eric Cantona que existe en la imaginación de Eric Bishop, así es como se me visualiza. Eso me lleva a tomar distancia en relación a mí mismo y verme con humor. Eso me gusta”, aclaró el francés. De hecho, también fue el productor de la película. Tanto él como Ken Loach (director), buscaban algo similar y terminaron aliándose en busca del mismo fin.

Fiel a su estilo, el ex Auxerre comentó que al comienzo de la obra su papel no lo convencía. Sin embargo, tras una gran ayuda de Loach, el galo entendió cual era su misión. “Fue una sensación rara. Había que tratar de ser espontáneo, ser uno mismo, pero en una ficción. Era un ejercicio extraño pero apasionante”.

Polémico por donde se lo mire, esta vez dejó su huella en el cine. Y seguro lo hará en otras profesiones. Ante esto y su relación con los hinchas del United y la posible crítica por el film, sintetizó: "Interpretar la relación entre un hincha y yo habría sido sin duda bastante pretencioso, arrogante y, por lógica, mucho menos interesante”

Acá, la famosa patada.



sábado, 5 de noviembre de 2011

For Export: Un ejemplo escocés


Día histórico si los hay. Hoy se cumplen 25 años de la llegada de un líder al Manchester United. Sir Alex Ferguson, de quien se hace mención, festeja semejante logro. Es por eso que, debido al impacto que causa la noticia, decidimos adelantar el For Export de cada semana. Si bien jamás jugó en los Red Devils, puede catalogarse como, tal cual lo hace la hinchada de Boca, el jugador número 12.


Un cuarto de siglo. Una eternidad. Un buen tramo de la vida. Tantas historias pueden suceder en 25 años, que pocos (por no decir nadie) se atreverían a indicar que ese lapso es el que Sir Alex Ferguson estaría al mando del gigante Manchester United. Catalogado, correctamente, como uno de los hipotéticos mejores entrenadores de la historia que ofreció el fútbol, el escocés deja, una vez más, su huella en la redonda.

La historia cuenta que arribó al Manchester United el 5 de noviembre de 1986. Es difícil creer que, desde ese día, permanecería en el cargo. Más aún por como fue su llegada: contó con un plantel plagado de jugadores adictos al alcohol. Incluso tuvo que esperar siete temporadas para coronarse en la Premier League. Sin embargo, fiel a su estilo, declaró: “Estoy preocupado porque tengo un equipo con jugadores adictos a la bebida. De todas maneras lograremos algún título”. Y vaya que la espera valió la pena.

Ahora, con 37 títulos bajo su manga, es un entrenador extraordinario, fuera de catálogo, de los que quedarán, seguramente, en el Guiness. Lógicamente los trofeos lo avalan, pero lo que más se valora es su manera de dirigir. Más de una generación de hinchas del United, incluido el que escribe esta nota, vio como su cabello encanecía en el banco del Old Trafford.

Es tanta la dimensión que genera la noticia que hasta invita, indirectamente, a buscar antecedentes similares al del escocés. Según registros de la UEFA el que lo supera en cantidad es el francés Guy Roux, que dirigió al Auxerre durante 44 Años, de 1961 a 2005. Cifras descomunales, pero con grandes diferencias: 20 títulos los separan (37, contra 17 del galo).

 
Con el paso del tiempo se convirtió en ícono, ejemplo, prócer y líder. En conmemoración le obsequiaron tamaña sorpresa: la platea norte del “Teatro de los sueños” pasará a llamarse ''The Sir Alex Ferguson Stand'' (La tribuna de Sir Alex Ferguson). Sin ir más lejos, su reemplazante es un tema tabú. Son pocos los que se atreven a mencionar posibles candidatos. En tanto el escocés sigue escribiendo su leyenda.



 Acá un tributo que le realizaron.


jueves, 3 de noviembre de 2011

El fanatismo reflejado en Facebook


Hace varios años que Facebook domina el mundo de las redes sociales. Son muchas las personas que tienen un perfil y pocas las que aún no lo poseen. Con el tiempo se fue convirtiendo en una herramienta muy poderosa que posibilita la interacción de distintas personas. Tales son los casos de las relaciones entre las empresas y sus clientes. Como era lógico, el fútbol no podía estar exento y cada vez son más los clubes que se unen a esta poderosa “arma” de marketing.

De tal manera, por decantación, Barcelona lidera en números. El club catalán posee más de 22 millones de seguidores escoltado por su archirival Real Madrid que, por su parte, está a tan solo 1 millon de alcanzarlo. El tercero en disputa es el Manchester United con 20 millones.

El análisis que se puede hacer es sencillo: la actualidad del barsa opaca a la de sus pares. El equipo de Pep Guardiola cuenta con suficientes ingredientes como para evidenciar su liderazgo. Principalmente por Lionel Messi, el mejor jugador del mundo. Luego por la hegemonía que ejerce cada fin de semana, dando cátedras de buen fútbol. A su vez, otro factor a sumar es la presencia de Iniesta y Xavi, dos jugadores muy queridos en todo el mundo y que, casualmente, disputaron el balón de oro con el argentino.
 
El perseguidor inmediato, Real Madrid, tiene al otro jugador que despierta asombro en el mundo: Cristiano Ronaldo. Gracias al portugués, el conjunto madridista ocupa ese lugar. La jerarquía, virtud y particular personalidad del luso permite ubicarlo en esa posición. También tiene influencia el resto del plantel. Jugadores como Ozil, Kaka y Casillas son muy valorados por el universo del fútbol.

Al igual que los equipos españoles, Manchester United se da el gusto de ocupar el tercer lugar. También tiene un jugador insignia como lo es Wayne Rooney. El inglés es considerado el mejor jugador detrás de los mencionados Messi y Ronaldo. Probablemente la vara con la que se mide sea la correcta. Habrá que ver si el delantero sigue demostrando sus cualidades. Por lo pronto, los red devils se dan el gusto de ocupar el podio.

Actualmente la diferencia entre los clubes que conforman el podio es escasa. Con el transcurso de los días el panorama cambiará y, por que no, el United podrá darse el gusto de ocupar el primer lugar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

For export: Una estrella que brilla con luz propia

La intención de quién escribe esta nota era guardarlo para último momento, como bien se dice: “Lo mejor queda para el final”. Lamentablemente, para nosotros obviamente, la realidad así como también su presente exigen constantemente nombrarlo. Cristiano Ronaldo, el crack portugués, es el elegido para el For Export de esta semana.


Con sus destellos y ráfagas de buen fútbol supo enamorar a cada hincha del United. Gracias a su aporte conquistó no sólo Inglaterra, sino Europa. Esas piernas flacas, largas y con increíble habilidad, dejaron anonadados e incrédulos a más de algún adversario. “Cuando lo tenés en tu equipo lo amás, pero cuando lo enfrentás le queres cortar la cabeza”, describió Ruud Van Nistelrooy, goleador histórico de los red devils.

Ni bien llegó, pidió jugar. Su calidad y técnica exigían continuidad en cancha. Comenzó por las bandas, principalmente por izquierda, donde supo regocijar de asistencias a los hombres mas adelantados. Van Nistelrooy, Rooney, Saha, entre otros, lo disfrutaron. La cuenta pendiente – siempre lo menciona – fue compartir equipo con David Beckham, quien ya había marchado al Real Madrid. Ante la partida del “Spice boy”, tomó su legado. Pidió la casaca siete y tardó poco en convertirse en la figura del equipo. Pesos pesados como Van Nistelrooy, Rooney, Giggs y Scholes, poco a poco, quedaron opacados ante la imagen del luso.

Sin embargo, su extrovertida personalidad le jugó en contra. Su imagen frívola contrastó con una enorme capacidad de trabajo. Tanto en Sporting Lisboa, club de su debut, como en el Manchester United era el primero en llegar a los entrenamientos. Cuando llegaba a su hogar, Cristiano nadaba con frecuencia en su piscina y hacía ejercicios en el gimnasio. Después de cada encuentro, miraba la grabación para descifrar virtudes y errores. Finalmente, dormía ocho horas diarias. Esto, lógicamente, no es tenido en cuenta por la prensa internacional.

 Riguroso en los horarios, abstemio y fervoroso antitabaco, Ronaldo tiene en su familia el sustento psicológico. La huida de una isla en medio del Atlántico a temprana edad fue la clave del éxito. Supo hacerse cargo, desde muy joven, de un entorno amenazado por el alcohol y las drogas. Hoy esas experiencias lo ayudaron a esculpir su cuerpo y mente para convertirse en una estrella. Y, por suerte, todavía le queda mucho por recorrer.

Como no podía faltar, la mejor fantasía del portugués.