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miércoles, 30 de noviembre de 2011

For Export: Lo que el alcohol se llevó


Los grandes futbolistas suelen estar en boca de todos. Principalmente por sus virtudes, únicas y dignas que los enaltecen aún más. El caso de George Best, claro está, siguió esa línea, pero se cruzó con un problema: el alcohol. Si bien su carrera siempre fue destacada por el espectáculo que brindaba en cada partido, hubo motivos extra deportivos que también generaron repercusión. Incluso, y pese a esto, se dijo que Pelé lo nombró como el mejor jugador que había visto.

Una buena pregunta, haciendo hincapié en su carrera profesional, hubiese sido: “¿Y qué habría pasado si...? Tal reflexión, acompañada de su turbulenta vida, puede ofrecer más de una hipótesis. Es que, ¿Cómo habría continuado el talento que se marchó del United, y del fútbol, con tan sólo 27 años? Varias son las incertidumbres, pocas las respuestas certeras. El hecho de que se haya hecho famoso tanto por sus deslumbrantes actuaciones como por sus excesos fuera del campo, podría simplificar algunas cuestiones.

Años mas tarde, el jugador disparó: “Nací con un gran talento y, a veces, eso viene acompañado de una vena destructiva. De la misma forma en que quería pasar por encima a cualquiera que se me colocara por delante cuando jugaba, tenía que superar a quien se me pusiera delante cuando salía a divertirme por ahí”. Más allá de eso, cabe destacar que, tiempo antes de que se convirtiera en el primer futbolista en ocupar las tapas de las revistas (lo que lo catalogó como “el quinto Beatle”), el primer amor de Best fue el fútbol.

De hecho, cuando era joven, se caracterizó por portar un carácter enfermizo en relación con el fútbol. No era disparatado verlo jugar con un botín en su pie derecho y un zapato en su izquierdo. El motivo, claro está, era mejorar la destreza. Y así fue como la práctica lo perfeccionó. Bob Bishop, un eterno ojeador del Manchester United, cuando lo vio quedó anonadado. Fue en un partido entre juveniles, donde la figura de Best lo deslumbró. A tal punto de que llamó al entrenador Matt Busby para dejarle un mensaje claro y conciso: “Te encontré un genio”

Arribó al United en 1961 y, dos años más tarde, debutó ante West Bromwich Albion tras cumplir 17 años. Talento innato y estilo eran las palabras que lo describían en diarios y anuncios de Inglaterra. Las que también fueron de la mano junto con Best durante toda su carrera. Con Bobby Charlton y Denis Law, conformó un tridente ofensivo que le permitió al Manchester hegemonizar Europa. El momento culmine fue en 1968 cuando obtuvo la Champions League y, a su vez, el Balón de Oro.


Lamentablemente, esa posición distinguida y liderazgo obtenido lo llevaron a protagonizar el principio de su fin. Se sumergió en el mundo de los negocios, abriendo clubes nocturnos y tiendas de moda, lo que lo llevó a su lado más oculto: la bebida. El detonante fue una recaída con Tommy Docherty como entrenador. A sus 27 años, Best se retiró del fútbol.

“George era único, el mayor talento que nuestro fútbol generó. En Old Trafford consideran que tenía unos tobillos extraordinariamente flexibles. ¿Recuerdan cómo era capaz de hacer esos giros de 180 grados, esas medias vueltas, simplemente girándo sobre sus tobillos? Además de causar dolores de cabeza a los defensores, eso le servía para evitar las lesiones, porque nunca estaba quieto como para que los contrarios le hiciesen daño”, explicó Ferguson.

jueves, 24 de noviembre de 2011

"A George Best le gustaba la joda y era su filosofía de vida"

En busca de material que permita entrar en detalle a la década de 1960, se recurrió a un periodista de reconocida trayectoria. Oscar Barnade, redactor de la sección Deportes de Clarín, que a su vez es especialista en historia y estadísticas, fue consultado, en especial, por la serie entre Estudiantes de la Plata y Manchester United por la Intercontinental de 1968. A su vez, brindó su opinión respecto a jugadores históricos y a Sir Alex Ferguson, del que citó: “Su campo de batalla es el vestuario”


-¿Por qué creés que Manchester perdió aquella serie?
- Por el equipo que tenía en frente, sin dudas. Estudiantes venía de logros importantes en los campeonatos domésticos, consagrándose en el Metropolitano de 1967. A su vez, en ese año, salió subcampeón del Nacional y, en 1968, del Metro. Tal regularidad la enalteció obteniendo la Copa Libertadores de 1968. Sólo restaba confirmarlo en la Intercontinental de ese año. Y vaya que lo hizo.


-¿Con qué clase de rival se encontró?
- A grandes rasgos con uno que no te dejaba jugar. Un equipo conformado con jugadores que sabían lo que querían. Ni hablar del entrenador que los dirigía: un enfermo, en el buen sentido de la palabra. Osvaldo Zubeldía los convenció de que no era imposible vencerlos y lo lograron.


-Sin embargo el United era prácticamente una selección.
- Exacto, pero allí eran sólo dos partidos. Un mal encuentro podría dejarte con las manos vacías. Si bien no sucedió eso, al Manchester lo sorprendió la actitud que tuvo el conjunto platense.


-¿Esto afectó al orgullo inglés?
- Sin dudas. Por esos momentos había una rivalidad enorme entre Argentina e Inglaterra. Todo debido a aquel encuentro por los cuartos de final del Mundial de 1966, donde los ingleses nos dejaron afuera tras un partido polémico. En relación a esto, días previos a la final se vivía un clima tenso. Ellos aducían que en la Bombonera iban a sentir presión, que luego jamás existió.


- En esa serie se enfrentaron jugadores de enorme calidad.
- ¡Y vaya que jugadores! Bobby Charlton, Denis Law, George Best, Juan Ramón Verón, Carlos Pachamé, Felipe Ribaudo. Son tantos que se me olvidan muchos. En general fue una final como pocas, donde los jugadores brillaban por si mismos. No solo por la calidad individual, sino también por el juego colectivo. Hay quienes indicaban que Estudiantes jugaba sucio, criterio que no comparto ya que de esa manera obtuvieron grandes logros.


-¿Qué jugador era Charlton?
- Un cerebral, un patrón del campo. Podía marcar y atacar bien, algo que, salvando las distancias, hacía Fernando Redondo. Si bien siempre fue un delantero neto, retrasó su posición para convertirse en un falso diez. Lo colocaban delante del mediocampista central (5) sin ser enganche, entonces, gracias a su panorama, aprovechaba a los volantes punteros del fútbol inglés. Hace poco vino a la argentina, lo ves y está igual con mucho menos pelo y un par de canas. Es increíble.


-¿Y George Best?
- El distinto. Un rebelde dentro de la cancha. Era de esos tipos que tienen todo el talento encima, pero por alguna u otra razón no tenían la magnitud que debían tener. Se lo puede resumir como el jugador que todos queremos ser: indisciplinado pero con enormes virtudes. Lo triste era su enfermedad. A lo travieso que era había que agregarle los serios problemas con el alcohol. Le gustaba la joda y era su filosofía de vida. Como René Housemann o Garrincha, entre otros. Un crack con inconvenientes.


-El 5 de este mes se cumplieron 25 años de la llegada de Ferguson al Manchester, ¿Qué opinión merece?
-Es todo una vorágine. El tipo demostró que el United está por encima de todo. Revalidó que tiene la capacidad de dirigir a un club como es el inglés y cuando tenía inconvenientes con un jugador no le temblaba el pulso para que se vaya. Además es una persona culta, que se nota que lo respetan propios y ajenos. Por su manera de ver el fútbol, entrenar y pensar ideológicamente. Toda la vida fue laborista en un país muy conservador. Siempre defendió sus ideales y, a su vez, las trasladó al campo de batalla: el vestuario.


-¿Coincidís en que le hagan un homenaje?
-Por supuesto. Es algo merecido y, en esa línea, la parte envidiable de la flema inglesa. Es el respeto por los años, el trabajo, la apuesta por el futuro. Después tiene un montón de cosas criticables, pero de que es un pregonador no hay dudas. El único que lo superó es Guy Roux con 44 años en el Auxerre. Pero son casos únicos que rara vez se vuelvan a repetir.






 Oscar Barnade opina sobre George Best by GomezKevin 


 Oscar Barnade y su visión sobre Ferguson by GomezKevin