jueves, 24 de noviembre de 2011

El polifuncional

George Clarence Hilditch, más conocido como “Lal”, fue un jugador y técnico de fútbol inglés que, entre sus principales logros, se destacó por su desempeño en el Manchester United. Llegó como un jugador más, pero su influencia y carisma dentro del equipo lo convirtieron en símbolo del club. En plenos conflictos internos, ante el despido del director técnico John Chapman, aceptó la propuesta de su presidente para convertirse en el entrenador del plantel. Lo llamativo fue que no lo hizo desde la línea de cal para afuera, sino que realizó una polifunción: se convirtió en el manager y, a su vez, continuó con su carrera futbolística. Así, los diablos rojos por primera vez tenían un técnico-jugador.

Nació en Hartford, Inglaterra. Debido a su carácter introvertido siempre le costó adaptarse a la rutina del fútbol. Cuando logró vencer esa flaqueza, gracias a su padre, obtuvo una prueba en el Albion Witton, ubicado en la ciudad de Norwitch. Sus buenas condiciones como delantero le permitieron quedarse en el club y comenzar a formar su carrera. Con 21 años y en plena Guerra Mundial, arribó al Manchester en enero de 1916, proveniente de otro equipo de la misma ciudad, Altrincham.

Debió esperar tres años para validar su incorporación al club. Su debut oficial, debido al conflicto bélico, se retrasó hasta el 30 de agosto de 1919. Ese día, su equipo y Derby County igualaron en un tanto. A medida que avanzó el tiempo, retrasó su posición en la cancha para convertirse en un mediocampista creativo, función que hoy cumplen los números cinco de cada equipo. Se lo conoció por ser un caballero dentro de un campo de juego, en donde evitaba el juego brusco que, en aquél momento, era una constante en Inglaterra.

En 1926, aquél hombre tímido al que le costó familiarizarse con el fútbol tomó una decisión que, en la actualidad, podría ser polémica. La confirmación de su nuevo cargo, por parte del presidente del club, no fue bien vista por los jugadores. Creían que, al tener la decisión final sobre el plantel, probablemente decidiera auto colocarse para jugar de arranque. En esa temporada (1926-1927) jugó 19 partidos por competiciones locales, cuando anteriormente promediaba 35 encuentros. Descartada esa hipótesis, los futbolistas comenzaron a adaptarse a la idea de Lal y encararon la nueva temporada.

Si bien los resultados no fueron buenos, la experiencia le sirvió para fortalecer sus pensamientos y dejar en el olvido su antigua timidez. Por esos tiempos el Manchester no tenía una categoría fija ni era el gigante que es en la actualidad, por lo tanto no era raro que descendiera y subiera al año siguiente. Estuvo a cargo del equipo durante una temporada en la que dejó al equipo en la decimoquinta posición con 40 puntos (13 partidos ganados, 14 empatados y 15 perdidos). Su reemplazante fue Herbert Barmlett, que se hizo cargo del plantel en abril de 1927 y, de esta manera, Lal volvía a ser sólo jugador.

Se retiró como futbolista el 30 de enero de 1932, ante el estadio Old Trafford repleto. Jugó 322 partidos por competencias locales y marcó siete goles.  Mas allá de no haber obtenido ningún título en sus 16 años en el club, se lo recuerda por haberse convertido en el primer y único entrenador-jugador de la historia. Con 36 años y la cinco en la espalda, se alejó de las canchas un personaje anecdótico en la historia del Manchester United. Falleció el 31 de octubre de 1977 a los 83 años.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

For Export: El talento que no brilló

 


Los futbolistas, en muchos casos, tienden a ser reconocidos una vez que su carrera está en pleno apogeo. Una edad modelo, en referencia al ejemplo citado, sería a partir de los 23 años. La excepción a la regla, claro está, la generan aquellos deportistas dotados en todo sentido. Por virtud propia, habilidad innata o elegancia dentro de un campo de juego. El caso de Juan Sebastián Verón tiene ingredientes de las dos opciones: se fue joven de Estudiantes a Boca y encontró su plenitud a partir de los 22 años.

Sir Alex Ferguson, varias veces, fue acusado de comprar a Verón sin tener en claro en que posición lo iba a utilizar, lo cual, en su momento, pareció injusto. Más allá de haber obtenido la Copa de Campeones dos años antes de la contratación de la Brujita, el entrenador quería que su equipo sea más equilibrado y con la pausa que le identifique un plan de juego. Si bien sería erróneo mencionar que el United había ganado de suerte la Champions de 1999, es cierto que no la obtuvo imponiendo un estilo único y dominador como demandan los grandes equipos.

“En la fase de grupos de la Champions 2000 tuvimos varios problemas. Teníamos un estilo de juego 4-4-2 y desaprovechábamos, por completo, la tarea de los volantes por las bandas. Los jugadores se cansaban fácilmente y tuvimos que buscar una alternativa. Y Verón era la solución”. De esta manera, el entrenador buscaba rellenar la mitad de la cancha para evitar el agotamiento de sus futbolistas. A su vez, equilibrar el mediocampo con un deportista de las características de la Brujita que permiten ganar panorama y posesión en el campo de juego.

Estaba todo dicho para que Verón sea el remedio de la enfermedad: una figura que permita sostener el ritmo en el mediocampo. Sin embargo, el United no estaba preparado para cambiar su estilo y la Brujita no estuvo a la altura de las circunstancias. Parte del problema fue lo que se pagó por el argentino: 45 millones de euros. Por esa cifra, lógicamente, el rendimiento del volante debió haber sido brillante para que el pase justifique a los ojos de los hinchas y periodistas. No fue así y su sutileza no fue apreciada como merecía.

Un problema fue Roy Keane. El capitán imponía respeto y por lógica era el cinco del United. Verón, dueño natal de esa posición, se vio obligado a adelantarse unos metros relegando espacios. Incluso se lo veía recostado por la derecha, con menos contacto con la pelota. A pesar de eso, supo completar partidos correctos por competiciones europeas. Allí el equipo tenía un juego más pensativo y él, ante la ausencia del irlandés, se ubicaba en el sector que más prefería. Como no se destacaba en la Premier League, la Brujita se vio obligada a desembarcar en otro equipo. Y ese fue Chelsea.

Su precio lo catalogó de elite. Su traspaso se lo consideró similar al de Zinedine Zidane, aunque por un precio más modesto. La pálida imagen que dejó junto con su selección en el Mundial de 2002, en gran medida, fue la causante de su mal adaptación. Sin ir más lejos, su actualidad lo colocaba dentro de los tres argentinos con mejor presente. Eso no se vio reflejado y su paso por el conjunto inglés dejó más penas que glorias. Tal vez su rechazo a la millonaria oferta que le hizo el Manchester City en 2010, haya sido visto con buenos ojos por los red devils. Pero solo queda en eso.



De la tragedia al éxito


Sobre su fútbol, poco se le puede reprochar. Su estilo y presencia de juego puede resumirse en una palabra: elegancia. Sin ir más lejos se lo considera una leyenda viviente dentro del ambiente inglés, principalmente en el Manchester United, club donde supo conocer la gloria. Es que, Sir Bobby Charlton, de quién se hace mención, es uno de los grandes delanteros que brindó Inglaterra.

Ese bebé que vio por primera vez el mundo en 1937, es el mismo que obtuvo el rótulo de mejor jugador inglés del siglo XX. Comenzó a demostrar sus virtudes por la banda izquierda. Luego, a medida que avanzó su carrera, fue retrasando su posición pero siempre con intenciones ofensivas. Allí dejó en claro que lo suyo no era la fuerza ni la velocidad, sino que todo surgía por la cabeza y lo manifestaba con sus pies. Además de demostrar su talento fue uno de los pocos que jamás reprocho la actuación de un árbitro, acción que le otorgó el respeto de sus rivales. Entre ellos un tal Franz Beckenbauer, al cual enfrentó en la final del Mundial 1966 y que declaró: “Inglaterra ganó porque el jugó un poco mejor que yo”.


Nombrar a Bobby Charlton invita, indirectamente, a repasar lo sucedido en la tragedia de Munich 1958. El 6 de febrero de ese año, el United regresaba de disputar un partido por la Liga de Campeones ante Estrella Roja de Belgrado. Ya en el aeropuerto de Serbia, el capitán del avión James Thain realizó dos intentos invanos de despegue. Al tercero, el aeroplano falló al ganar la altura adecuada y se estrelló con una casa, en la que no se encontraba nadie. Bobby y el entrenador Matt Busby, entre otros, lograron salvarse. Pero ocho jugadores del equipo no pudieron lograrlo y fallecieron. En relación a esto, el delantero aclaró: “No sabía en qué lugar me encontraba. Todavía estaba en mi asiento, que de alguna manera se había desprendido del piso del avión. Creí que acababa de cerrar los ojos. Harry Gregg y Bill Foulkes (futbolistas) me dijeron después que había estado inconsciente durante un cuarto de hora”


La inteligencia, su gran secreto, fue la que le permitió brindar pases milimétricos así como también ubicarse de la mejor manera en un campo de juego. Tales rasgos son los que le permitieron consagrarse como el máximo goleador en la historia del Manchester United. Sin dudas que, de no haber ocurrido el accidente de 1958, su cuenta sería aún más temible. No sólo por el hecho de la recuperación y rehabilitación del episodio, sino por lo que aconteció luego. De la mano del club, ganó tres Premier League, una FA Cup y una Liga de Campeones. Es por esto, y con la obtención del Campeonato Mundial de 1966, que la FIFA lo nombró como el mejor jugador inglés de todos los tiempos. Incluso se lo agregó al lote de los mejores futbolistas europeos del siglo XX.

Bobby Charlton es una leyenda en el Manchester United. En la actualidad siempre se lo ve sentado en su asiento del Old Trafford. Casualmente apodado “Teatro de los sueños” por él. Pasó momentos tristes y, a su vez, de absoluta gloria. Entregó su alma y vida a los red devils. Es difícil creer como un futbolista, tras el accidente de Munich, pudo recuperarse y lograr lo que conquistó. A pesar de todas las adversidades siguió adelante. Y si hay alguien que pasó por situaciones complicadas fue él.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

For Export: The king Cantoná



El fútbol, claro está, es un juego que mueve multitudes. No sólo por la simpatía hacia un club particular, sino también por la vorágine que genera. Grandes jugadores como Maradona, Pelé o Cruyff, entre otros, son considerados los mejores en su deporte. Sin embargo, hay otros que, a base de sacrificio y sin negar su posible talento, emiten similares sentimientos. Es por eso que hoy damos a conocer el For Export de esta semana. El elegido es Eric Cantoná.

El francés siempre fue distinto. Por su innegable talento. Por su brutal sinceridad. Por sus increíbles actitudes. No tuvo la clase de Zidane ni el toque de Platini, pero logró algo que lo enaltece: dejar el corazón en cada encuentro. Se hizo conocido por su desempeño en Manchester United. Pero más aún con aquella patada que le brindó, según él, a un hooligan que no paraba de insultarlo. La agresión no le salió barata: nueve meses de suspensión y dos semanas de prisión, que luego fueron reemplazadas por 120 horas de servicio comunitario.

En el United lo recuerdan como el mejor jugador del siglo XX. Discusiones con técnicos le impidieron disputar un Mundial. Su conducta, bastante conocida, fue la responsable. Ya retirado probó suerte como actor. Y no le fue mal. “Buscando a Eric” se llamó su último film. Allí se interpreta a sí mismo, cuando todavía era jugador del Manchester.

“En esta película yo soy el Eric Cantona que existe en la imaginación de Eric Bishop, así es como se me visualiza. Eso me lleva a tomar distancia en relación a mí mismo y verme con humor. Eso me gusta”, aclaró el francés. De hecho, también fue el productor de la película. Tanto él como Ken Loach (director), buscaban algo similar y terminaron aliándose en busca del mismo fin.

Fiel a su estilo, el ex Auxerre comentó que al comienzo de la obra su papel no lo convencía. Sin embargo, tras una gran ayuda de Loach, el galo entendió cual era su misión. “Fue una sensación rara. Había que tratar de ser espontáneo, ser uno mismo, pero en una ficción. Era un ejercicio extraño pero apasionante”.

Polémico por donde se lo mire, esta vez dejó su huella en el cine. Y seguro lo hará en otras profesiones. Ante esto y su relación con los hinchas del United y la posible crítica por el film, sintetizó: "Interpretar la relación entre un hincha y yo habría sido sin duda bastante pretencioso, arrogante y, por lógica, mucho menos interesante”

Acá, la famosa patada.



sábado, 5 de noviembre de 2011

For Export: Un ejemplo escocés


Día histórico si los hay. Hoy se cumplen 25 años de la llegada de un líder al Manchester United. Sir Alex Ferguson, de quien se hace mención, festeja semejante logro. Es por eso que, debido al impacto que causa la noticia, decidimos adelantar el For Export de cada semana. Si bien jamás jugó en los Red Devils, puede catalogarse como, tal cual lo hace la hinchada de Boca, el jugador número 12.


Un cuarto de siglo. Una eternidad. Un buen tramo de la vida. Tantas historias pueden suceder en 25 años, que pocos (por no decir nadie) se atreverían a indicar que ese lapso es el que Sir Alex Ferguson estaría al mando del gigante Manchester United. Catalogado, correctamente, como uno de los hipotéticos mejores entrenadores de la historia que ofreció el fútbol, el escocés deja, una vez más, su huella en la redonda.

La historia cuenta que arribó al Manchester United el 5 de noviembre de 1986. Es difícil creer que, desde ese día, permanecería en el cargo. Más aún por como fue su llegada: contó con un plantel plagado de jugadores adictos al alcohol. Incluso tuvo que esperar siete temporadas para coronarse en la Premier League. Sin embargo, fiel a su estilo, declaró: “Estoy preocupado porque tengo un equipo con jugadores adictos a la bebida. De todas maneras lograremos algún título”. Y vaya que la espera valió la pena.

Ahora, con 37 títulos bajo su manga, es un entrenador extraordinario, fuera de catálogo, de los que quedarán, seguramente, en el Guiness. Lógicamente los trofeos lo avalan, pero lo que más se valora es su manera de dirigir. Más de una generación de hinchas del United, incluido el que escribe esta nota, vio como su cabello encanecía en el banco del Old Trafford.

Es tanta la dimensión que genera la noticia que hasta invita, indirectamente, a buscar antecedentes similares al del escocés. Según registros de la UEFA el que lo supera en cantidad es el francés Guy Roux, que dirigió al Auxerre durante 44 Años, de 1961 a 2005. Cifras descomunales, pero con grandes diferencias: 20 títulos los separan (37, contra 17 del galo).

 
Con el paso del tiempo se convirtió en ícono, ejemplo, prócer y líder. En conmemoración le obsequiaron tamaña sorpresa: la platea norte del “Teatro de los sueños” pasará a llamarse ''The Sir Alex Ferguson Stand'' (La tribuna de Sir Alex Ferguson). Sin ir más lejos, su reemplazante es un tema tabú. Son pocos los que se atreven a mencionar posibles candidatos. En tanto el escocés sigue escribiendo su leyenda.



 Acá un tributo que le realizaron.


jueves, 3 de noviembre de 2011

El fanatismo reflejado en Facebook


Hace varios años que Facebook domina el mundo de las redes sociales. Son muchas las personas que tienen un perfil y pocas las que aún no lo poseen. Con el tiempo se fue convirtiendo en una herramienta muy poderosa que posibilita la interacción de distintas personas. Tales son los casos de las relaciones entre las empresas y sus clientes. Como era lógico, el fútbol no podía estar exento y cada vez son más los clubes que se unen a esta poderosa “arma” de marketing.

De tal manera, por decantación, Barcelona lidera en números. El club catalán posee más de 22 millones de seguidores escoltado por su archirival Real Madrid que, por su parte, está a tan solo 1 millon de alcanzarlo. El tercero en disputa es el Manchester United con 20 millones.

El análisis que se puede hacer es sencillo: la actualidad del barsa opaca a la de sus pares. El equipo de Pep Guardiola cuenta con suficientes ingredientes como para evidenciar su liderazgo. Principalmente por Lionel Messi, el mejor jugador del mundo. Luego por la hegemonía que ejerce cada fin de semana, dando cátedras de buen fútbol. A su vez, otro factor a sumar es la presencia de Iniesta y Xavi, dos jugadores muy queridos en todo el mundo y que, casualmente, disputaron el balón de oro con el argentino.
 
El perseguidor inmediato, Real Madrid, tiene al otro jugador que despierta asombro en el mundo: Cristiano Ronaldo. Gracias al portugués, el conjunto madridista ocupa ese lugar. La jerarquía, virtud y particular personalidad del luso permite ubicarlo en esa posición. También tiene influencia el resto del plantel. Jugadores como Ozil, Kaka y Casillas son muy valorados por el universo del fútbol.

Al igual que los equipos españoles, Manchester United se da el gusto de ocupar el tercer lugar. También tiene un jugador insignia como lo es Wayne Rooney. El inglés es considerado el mejor jugador detrás de los mencionados Messi y Ronaldo. Probablemente la vara con la que se mide sea la correcta. Habrá que ver si el delantero sigue demostrando sus cualidades. Por lo pronto, los red devils se dan el gusto de ocupar el podio.

Actualmente la diferencia entre los clubes que conforman el podio es escasa. Con el transcurso de los días el panorama cambiará y, por que no, el United podrá darse el gusto de ocupar el primer lugar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

For export: Una estrella que brilla con luz propia

La intención de quién escribe esta nota era guardarlo para último momento, como bien se dice: “Lo mejor queda para el final”. Lamentablemente, para nosotros obviamente, la realidad así como también su presente exigen constantemente nombrarlo. Cristiano Ronaldo, el crack portugués, es el elegido para el For Export de esta semana.


Con sus destellos y ráfagas de buen fútbol supo enamorar a cada hincha del United. Gracias a su aporte conquistó no sólo Inglaterra, sino Europa. Esas piernas flacas, largas y con increíble habilidad, dejaron anonadados e incrédulos a más de algún adversario. “Cuando lo tenés en tu equipo lo amás, pero cuando lo enfrentás le queres cortar la cabeza”, describió Ruud Van Nistelrooy, goleador histórico de los red devils.

Ni bien llegó, pidió jugar. Su calidad y técnica exigían continuidad en cancha. Comenzó por las bandas, principalmente por izquierda, donde supo regocijar de asistencias a los hombres mas adelantados. Van Nistelrooy, Rooney, Saha, entre otros, lo disfrutaron. La cuenta pendiente – siempre lo menciona – fue compartir equipo con David Beckham, quien ya había marchado al Real Madrid. Ante la partida del “Spice boy”, tomó su legado. Pidió la casaca siete y tardó poco en convertirse en la figura del equipo. Pesos pesados como Van Nistelrooy, Rooney, Giggs y Scholes, poco a poco, quedaron opacados ante la imagen del luso.

Sin embargo, su extrovertida personalidad le jugó en contra. Su imagen frívola contrastó con una enorme capacidad de trabajo. Tanto en Sporting Lisboa, club de su debut, como en el Manchester United era el primero en llegar a los entrenamientos. Cuando llegaba a su hogar, Cristiano nadaba con frecuencia en su piscina y hacía ejercicios en el gimnasio. Después de cada encuentro, miraba la grabación para descifrar virtudes y errores. Finalmente, dormía ocho horas diarias. Esto, lógicamente, no es tenido en cuenta por la prensa internacional.

 Riguroso en los horarios, abstemio y fervoroso antitabaco, Ronaldo tiene en su familia el sustento psicológico. La huida de una isla en medio del Atlántico a temprana edad fue la clave del éxito. Supo hacerse cargo, desde muy joven, de un entorno amenazado por el alcohol y las drogas. Hoy esas experiencias lo ayudaron a esculpir su cuerpo y mente para convertirse en una estrella. Y, por suerte, todavía le queda mucho por recorrer.

Como no podía faltar, la mejor fantasía del portugués.